Colonia del Sacramento

Colonia del Sacramento

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Descripción

La ciudad más antigua de Uruguay, con las calles empedradas del Barrio Histórico y un faro frente a Buenos Aires: la excursión perfecta al otro lado del estuario.

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Colonia del Sacramento es uno de esos pocos lugares donde una excursión de un día se justifica por completo: una ciudad pequeña, compacta y fácil de recorrer a pie, a la que se llega cómodamente en ferry desde Buenos Aires y desde la que puedes volver a tiempo para cenar. Pero, si puedes pasar la noche, hazlo: Colonia al anochecer, cuando ya se han ido las multitudes del día, es un lugar completamente distinto.

Por qué ir y cuánto tiempo reservar

El principal atractivo de la ciudad es su barrio colonial bien conservado, de los siglos XVII y XVIII, el primer sitio uruguayo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1995. Portugal y España se arrebataron Colonia siete veces después de su fundación en 1680; el resultado es una mezcla de dos tradiciones arquitectónicas en unas pocas manzanas empedradas. Puedes recorrer el Barrio Histórico sin prisa en 3–4 horas; todo el centro histórico se visita a pie y no hace falta coche.

Un día es el mínimo y basta para una excursión. Pero Colonia tiene dos caras: de día llegan multitudes en ferry desde Argentina; al caer la tarde, después de la última salida, las calles quedan casi vacías y desde la antigua rampa y el muelle se ve una puesta de sol sobre el Río de la Plata que merece las horas extra. Si quieres vivir esa experiencia, pasa la noche.

Cómo llegar y desplazarse

  • Desde Buenos Aires en ferry — es la ruta más lógica. Los ferris rápidos tardan alrededor de una hora; también hay servicios más lentos y económicos. Conviene reservar los billetes por internet con antelación, porque las salidas de fin de semana y de temporada alta se agotan. Los trámites fronterizos argentinos y uruguayos se hacen a bordo: lleva el pasaporte.
  • Desde Montevideo — en autobús por la carretera, un trayecto de unas horas; Colonia encaja perfectamente en una ruta más amplia por el país.
  • Por la ciudad — a pie. El puerto y la terminal de autobuses están a poca distancia del casco antiguo. Alquilar un carrito de golf, una moto o una bicicleta es una opción popular para llegar a Real de San Carlos y a las playas de las afueras, pero no hace falta para recorrer el centro.

Qué ver

El Barrio Histórico, con sus calles empedradas y casas bajas, es el corazón de todo. Los principales lugares de interés forman un único circuito a pie:

  • Calle de los Suspiros — una calle corta y empinada que baja hacia el río, la más fotografiada de Uruguay. Ve temprano por la mañana o al final de la tarde para encontrarla sin tanta gente.
  • Faro de Colonia — el faro junto a las ruinas del convento de San Francisco y el mejor mirador de los tejados de terracota y la bahía. La entrada tiene un coste simbólico.
  • Portón de Campo — la única puerta de la ciudad que se conserva, construida en 1745, con puente levadizo de madera; es un punto de partida natural para una visita a pie.
  • Iglesia Matriz, en la Plaza Mayor 25 de Mayo — la iglesia más antigua del país.
  • Casas museo (Casa de Lavalleja, Casa del Gobernador, Museo Portugués y Museo Municipal) — pequeñas colecciones con entradas simbólicas. Suele haber una entrada combinada para varios museos, que permite ahorrar si te gusta visitarlos por dentro.
  • Real de San Carlos — un complejo de ocio de principios del siglo XX, hoy abandonado, en las afueras: las ruinas de una plaza de toros, una cancha de pelota y un antiguo hipódromo. Es un lugar evocador y poco concurrido para quien tenga una hora libre y transporte propio.
  • La antigua rampa y el paseo marítimo — el sitio ideal al atardecer. Aquí el Río de la Plata es tan ancho como un mar y el sol se hunde directamente en el agua.

El departamento de Colonia también tiene bodegas propias: Los Cerros de San Juan, la más antigua del país, y las fincas de los alrededores de Carmelo, como Narbona, donde puedes probar Tannat, la variedad de uva tinta emblemática de Uruguay. Por lo general, las catas requieren cita; llegar sin coche es complicado, así que conviene planificar una escapada enológica como parte de una ruta más amplia por el país.

Comida y precios

La cocina es sencilla y se centra en la carne. Prueba un chivito, el sándwich emblemático de Uruguay, con ternera, jamón, huevo, beicon y queso, tan contundente que cuenta como una comida completa. También encontrarás parrilla/asado (carne a la brasa), milanesa y dulce de leche en todas sus formas para el postre. Uruguay no es uno de los destinos más baratos de Sudamérica, y el centro turístico de Colonia está por encima de la media: los cafés de la Plaza Mayor y de las calles principales cobran bastante más. Aléjate un par de manzanas del barrio declarado Patrimonio de la Humanidad y los precios serán mucho más razonables.

Cómo ahorrar: toma un ferry temprano para ir y uno tardío para volver, en vez de pasar la noche; compra la entrada combinada a los museos; come fuera del núcleo turístico; reserva los billetes de ferry por internet con antelación.

Cuándo ir y qué tener en cuenta

La mejor época para visitar la ciudad es el verano uruguayo y la temporada intermedia, desde finales de primavera hasta principios de otoño (noviembre–marzo), cuando hace calor y todos los cafés están abiertos. El invierno es más tranquilo y barato, pero muchos sitios cierran más temprano. Colonia es una de las localidades pequeñas más seguras y apacibles de la región, y resulta muy agradable pasear por la tarde-noche.

Errores habituales: llegar en fin de semana, cuando aumenta el número de visitantes argentinos; olvidar el pasaporte (se cruza una frontera internacional); calcular mal la hora del último ferry y quedarse varado; intentar visitar las bodegas sin coche. Y no te vayas con prisas justo después de comer: merece la pena quedarse para ver la puesta de sol.

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