Pequeña ciudad del Volga con un kremlin antiguo y la trágica historia de la muerte del zarévich Dmitri. Escala de cruceros fluviales, mansiones de comerciantes y un hermoso paseo junto al Volga.
Úglich es una pequeña ciudad compacta a orillas del Volga, a la que se suele llegar a bordo de un barco de crucero, aunque merece plenamente una visita independiente de uno o dos días. En un estrecho terreno junto al agua reúne un kremlin antiguo, la historia de la misteriosa muerte del zarévich Dmitri y un tranquilo paseo fluvial provinciano por el que apetece caminar sin prisas.
El principal atractivo es el kremlin de Úglich. Un kremlin es la ciudadela fortificada de una antigua ciudad rusa, aunque aquí no se conservan las murallas: queda un promontorio verde sobre el Volga con varios edificios. Estos son los puntos principales:
Fuera del kremlin, merece la pena acercarse a los monasterios de la Resurrección y de la Epifanía y pasear entre las antiguas mansiones de comerciantes. Úglich es la cuna de una conocida marca de queso y de la fábrica de relojes Chaika; también tiene pequeños museos privados temáticos (bicicletas, la cárcel, vodka y vida local). Son para gustos concretos y a menudo tienen un aire claramente artesanal: conviene elegir con criterio y visitarlos por el ambiente, no por la profundidad de sus exposiciones.
Cuántos días. El centro se recorre en unas horas. Para visitar los museos con calma y pasear por la ribera, reserva un día completo. Pasar la noche tiene sentido si incluyes Úglich en una ruta por el Anillo de Oro —el circuito clásico de ciudades medievales al noreste de Moscú— o por el Volga.
Úglich prácticamente no tiene aeropuerto ni tren directo en el sentido habitual: se llega por carretera:
No cuentes con un tren a Úglich con un horario cómodo: el autobús es más sencillo.
Todo lo importante se recorre a pie. El kremlin, la ribera, los monasterios y el barrio comercial están a poca distancia unos de otros; la ciudad es realmente pequeña. Como visitante, apenas necesitarás transporte público. El paseo junto al Volga es el mejor lugar para caminar sin prisa, sobre todo al atardecer.
Lo mejor es el centro, cerca del kremlin y de la ribera. Así tendrás todo a mano y no dependerás del transporte. La oferta es limitada: unos pocos hoteles, casas de huéspedes y alojamientos pequeños, algunos en antiguas casas de comerciantes. Durante la temporada de navegación fluvial y los fines de semana de mayo y verano, las plazas se agotan pronto; reserva con bastante antelación. Los precios son moderados para Rusia y más bajos que en los grandes destinos turísticos.
Úglich es una ciudad económica. Los cafés y las tabernas se concentran en el centro y sirven comida rusa sencilla: sopa de pescado, platos de pescado del Volga, conservas caseras y repostería. El queso local merece una mención aparte: se vende en las tiendas y es buena idea llevarse un poco tanto de regalo como para picar. La cuenta media en un café es modesta; conviene llevar efectivo para los museos y tiendas pequeñas, donde no siempre hay terminal para pagar con tarjeta.
Úglich destaca precisamente por su ritmo pausado: si en vez de ir tachando visitas pasas un día junto al agua, entras en el kremlin al atardecer y pruebas el queso local, la ciudad se revela mucho mejor que durante una escala de dos horas de un crucero.
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