Detrás del edificio del museo se extiende un parque que reúne construcciones tradicionales de los pueblos de montaña de Guangxi. Su pieza principal es el puente del viento y la lluvia del pueblo dong: una larga galería de madera sobre pilares de piedra, cubierta con tejados de varios niveles y ensamblada sin un solo clavo, únicamente con muescas y espigas.
En las aldeas dong, estos puentes servían tanto para cruzar como para refugiarse de los aguaceros, reunirse y comerciar. Por eso, sobre los pilares se construían pabellones con bancos a lo largo de las paredes. A su lado se alza una torre del tambor, ejemplo vertical de la misma carpintería: alta, con varios niveles que se estrechan hacia la cima, un hogar abajo y un tambor arriba, utilizado para convocar a los habitantes a una asamblea común.
Completan el conjunto las casas sobre pilotes de los zhuang y los miao. La planta baja se destinaba al ganado y los aperos, mientras que las personas vivían un piso más arriba, lejos de la humedad. Los senderos serpentean junto a un estanque bajo árboles centenarios.
A un lado, las torres acristaladas del distrito financiero se alzan sobre los tejados, y el contraste llama la atención de todos. El parque está mucho menos concurrido que el propio museo y se puede recorrer en media hora.
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