La ciudad más occidental de China y principal núcleo uigur de Xinjiang: casco antiguo de adobe, mezquita Id Kah y puestos de bazar en las rutas hacia Asia Central, Pakistán y Kirguistán.
Kashgar (Kashi en chino) es la gran ciudad más occidental de China: desde aquí, las fronteras de Kirguistán y Tayikistán quedan más cerca que Ürümqi. El oasis, situado a unos 1.270 metros de altitud, fue un centro de la Ruta de la Seda durante más de dos mil años; en 1759 lo conquistaron las tropas Qing. En el censo de 2020, los uigures representaban alrededor del 86 % de la población. La gente viene por los barrios de adobe, los bazares y la sensación de que Asia Central empieza justo al salir de la ciudad.
El principal mercado es el mercado dominical de ganado, a 6 km del centro: hay ovejas, cabras, camellos y caballos. Solo abre los domingos, desde primera hora de la mañana hasta el mediodía. Es un mercado de trabajo, no un decorado. El bazar dominical de la ciudad se reorganizó y se trasladó en parte, así que no esperes encontrar el enorme recinto comercial único que describen las guías antiguas.
La carretera del Karakórum china empieza en Kashgar y continúa hasta el lago Karakul y Tashkurgan, en plena montaña. Es una zona fronteriza y los extranjeros necesitan un permiso especial; las normas cambian, así que reserva varios días para los trámites.
En un día puedes visitar la Ciudad Vieja, la mezquita Id Kah y la calle de los artesanos, pero tendrás que recorrerlo todo sin apenas detenerte. Con dos días el viaje resulta más relajado: puedes añadir el mausoleo de Afaq Khoja, el mirador de la Torre Kunlun y paseos por las callejuelas por la mañana y al atardecer, cuando hay más vida que en las horas centrales. Un tercer día vale la pena si coincide con un domingo y vas al mercado de ganado. Para recorrer la carretera del Karakórum, visitar el lago Karakul y llegar a Tashkurgan, reserva una semana: el trayecto en sí lleva dos o tres días, más el tiempo necesario para obtener el permiso.
Organiza la ruta para llegar a la ciudad un domingo. Sin el mercado, Kashgar pierde una parte notable de su atractivo: allí se ve que la vida del oasis todavía gira en torno al comercio y no al turismo.
Kashgar es la única ciudad de la ruta de la Seda a la que no llegan trenes de alta velocidad. Hay trenes convencionales a Ürümqi; el trayecto nocturno dura entre 11 y 17 horas. En avión se llega más rápido. Más al este —Turpan, Hami, Dunhuang, Jiayuguan y Zhangye— se viaja por la línea de alta velocidad que sale de Ürümqi.
Si vienes buscando la ciudad medieval intacta de las fotos de hace veinte años, te decepcionará: una parte importante de la antigua Kashgar se ha reconstruido, y la diferencia entre una callejuela auténtica y una réplica moderna se nota enseguida. A quien tenga poca paciencia con la burocracia también se le hará pesado el viaje: los controles, las restricciones de alojamiento y los permisos de la zona fronteriza consumen tiempo, y aquí no funciona improvisar el itinerario. Pero si te interesan la cultura uigur, la artesanía y la economía viva de los bazares, además de la arquitectura, Kashgar sigue siendo el lugar más gratificante de Xinjiang.
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